Modos de funcionamiento

Una de las mayores ventajas de los emisores térmicos es su versatilidad para ajustar su consumo a las horas en que realmente lo necesitamos. La práctica totalidad de los emisores térmicos actuales son digitales y además de unos programas estándar precargados permiten una configuración personalizada a través de un menú de programación relativamente sencillo. 

Los emisores tienen varios modos de funcionamiento:

Dos modos manuales, uno confort y otro económico. Podemos con ellos definir dos niveles de temperatura (normalmente entre 16 y 22 ºC) que harán funcionar el aparato cuando la temperatura baje del nivel prefijado.

Estas dos temperaturas (confort y económica) son la base a partir de la cual se realiza el modo automático en función del programa que hayamos elegido o definido. Este es el modo de funcionamiento más habitual que incorpora en algunos modelos automatismos destinados a aumentar el ahorro energético como la función "ventanas abiertas" que desconecta el aparato si se produce una bajada de temperatura brusca durante un período de aproximadamente 30 minutos. Algunos aparatos, como el Haverland Eco-Sensor presentan una funcionalidad que detecta si hay presencia de personas en su radio de alcance, con lo que el aparato volverá automáticamente a funcionar en caso de haberse desconectado por la función "ventanas abiertas" y  en el caso de que durante las horas de confort no detecte presencia de gente reduce en tramos de 0,5ºC la temperatura de referencia.

Todos tienen, además, un modo antihielo en el que se establece una temperatura mínima que evite la congelación de las tuberías de la casa y algunos presentan un modo de funcionamiento vacaciones que permite programar el encendido para un día y hora determinados.



Tipos de Emisores Térmicos


Los emisores térmicos, llamados también emisores termoeléctricos o ecoemisores pueden ser de dos tipos:
  • De fluido
  • De tecnología seca
La mayoría de los disponibles en el mercado son de fluido. Los de tecnología seca proporcionan una respuesta más rápida a la generación de calor mientras que los de fluido tienen una mayor inercia térmica por lo que aunque tardan más en calentarse también mantienen el calor en su interior durante más tiempo. En ambos casos constan de un cuerpo de aluminio y una resistencia que en un caso calienta el fluido y en el otro unas placas de alta capacidad calorífica.

El tamaño de los aparatos de fluido térmico varía en función de la potencia, que viene determinada por el número de módulos o elementos que presentan. Cada módulo aumenta el consumo y la capacidad calorífica en aproximadamente 125 watios y las dimensiones del aparato entre 8 y 10 cms.

En los emisores de tecnología seca no es aplicable esta relación ya que se trata de un cuerpo de calefacción de aluminio sin fluido que varía la capacidad de generación de calor en función de la potencia aplicada sobre la resistencia que hace funcionar el aparato. Por ello los emisores de tecnología seca son ligeramente más estrechos, más pequeños y con un diseño más flexible al no estar definidos físicamente por módulos de fluido independientes.

En ambos casos los emisores se pueden dividir en:
  • Analógicos
  • Digitales

Esta misma tecnología se aplica también a los toalleros eléctricos o secatoallas.

Las principales casas que comercializan este tipo de aparatos son Haverland, Ufesa, Fagor, Rointe, Acesol, Cointra, Ferroli, Delonghi y Atlantic.

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